[Crítica] Daybreakers
Ya nadie duda que los vampiros estarán entre nosotros dentro de poco, lo que no sabemos es si despertarán celos como en True Blood, si serán más románticos que los humanos como en Luna Nueva, si serán unos salvajes chupasangres como en 20 días de oscuridad o si como nos muestra Daybreakers, el último film del género, en un furturo seremos simplemente su menú de degustación.
El film nos sitúa en el año 2019, en este futuro relativamente cercano los vampiros se han adueñado del mundo, un mundo gris donde los escasos humanos que quedan se esconden de los vampiros, la sangre humana escasea por lo que las clases dominantes de vampiros son los únicos que pueden permitirse el lujo de seguir alimentándose con la preciada sangre.
leer más



Hemos perdido la cuenta de los talentos cinéflos que exportamos al otro lado del charco, y casi todos ellos se encuentran encuadrados en el cine de género. Alex y David Pastor son dos hermanos que ante las escasas oportunidades de demostrar su valía en nuestro país optaron por probar suerte en en Hollywood, su corto La Ruta Natural fue la mejor carta de presentación y ahora debutan con su primer largo, titulado Infectados, una road movie donde dos parejas tienen que atravesar un mundo postapocalíptico donde un virus ha hecho estragos en la población.
La madurez que ha alcanzado en los últimos tiempos un arte como el cómic ha hecho que surjan dos corrientes de películas basadas en las viñetas: aquellos que se dedican a pasar las aventuras de archiconocidos superhéroes al cine, con una gran campaña de marketing y grandes efectos especiales y por otro lado están aquellos cineastas que recogen una interesante historia surgida de las páginas de un cómic menos conocido por el gran público pero con un argumento más que suficiente para crear una buena película. Dentro de esta segunda corriente se incluye a Dominic Sena, realizador del film Whiteout, basado en el cómic del mismo título creado por Greg Rucka y Steve Lieber allá por el año 1998.
Primera Fase: Avistamiento de Objetos volantes no identificados (OVNI).
Sin pretensiones de llegar a convertirse en un clásico para los amantes del género, La Cuarta Fase se perfila como una película de entretenimiento para aquellos que gusten de llevarse algún susto -de los de efectos sonoros y visuales, más que argumentales- y quieran deleitarse en teorías más o menos paranoicas sobre encuentros -vendidos con calzador como desencuentros- con la supuesta vida interestelar.