Cómics en Sigue al conejo blanco

  • Categorías

  • Síguenos en Síguenos en Facebooky Síguenos en Twitter

    [Crítica] Los muertos vivientes Nº 01 Días pasados

    roybatty

    Edición original: The Walking Dead Vol. 1: Days Gone Bye
    Fecha de edición: junio de 2005
    Guión: Robert Kirkman
    Dibujo: Tony Moore
    Tinta: Tony Moore
    Color: Blanco y negro
    Formato: 144 págs.
    7,5 €

    El género zombie está en su edad de oro, en el caso de la industria del cine incluso tenemos subgéneros que abarcan desde el remake de The Crazies, del padre de la temática zombie Geroge Romero, hasta las versiones más humorísticas como los zombies nazis de Dead Snow o el no tan lejano estreno de Zombieland. El cómic tampoco escapa a esta influencia (¿Os acordáis de Marvel Zombies, que ya lleva varias entregas?) y de hecho Planeta DeAgostini Cómics ha lanzado un dossier exclusivo de temática zombie. Entre las novedades se incluye el tomo que tenemos entre manos Los muertos vivientes Nº 01: Días pasados.

    El guionista de la obra es Robert Kirkman, quien consiguió atraer las miradas de los fans tras autoeditarse la serie Battle Pope, que contaba las desventuras de un Papa mujeriego y violento que luchaba contra hordas de demonios. Pues bien, Kirkman nos cuenta en el prólgo que esta no es una obra al uso ya que no pretende ser un cómic de fácil lectura típico de luchas entre humanos y zombies, sino que se trata de un cómic que pretende hacer reflexionar sobre la sociedad , sobre el “canibalismo” entre humanos y sobre hasta donde somos capaces de llegar cuando nos encontramos situaciones límite.

    leer más

    [Crítica] Y, El Último Hombre

    NemoNadir

    Si ustedes tuvieron una infancia tan dura como la mia es posible que conozcan la zarzuela Gigantes y Cabezudos. En ella se cantaba una jota, Si las Mujeres Mandasen, cuya letra decía: “Si las mujeres mandasen / En vez de mandar los hombres / Serían balsas de aceite / Los pueblos y las naciones. / Si las mujeres mandasen / No habría nunca guerras odiosas / Que a concluir esas guerras / Irían madres y esposas”. No me dirán que este no es un referente cultural ultrafriki para comenzar un artículo en un blog como este.

    Y, El Último Hombre es una serie creada por Brian K. Vaughan y Pia Guerra que viene a derrumbar ese topicazo porque muestra cómo las mujeres son tan violentas, duras, ambiciosas y carentes de escrúpulos como los hombres. Pone de manifiesto cómo en un mundo sin hombres, que pierde de golpe toda una clase dirigente y religiosa, en el que desaparecen los obreros cualificados, pero también la mayor parte de los delincuentes, a las mujeres no les cuesta mucho adaptarse a la nueva situación y ponerse a la altura. Simplemente han estado subyugadas, para lo bueno y para lo malo. Como siempre hemos sospechado, las mujeres son perfectamente capaces de reproducir los mismos roles de brutalidad y dominación que los hombres. Y como en Rebelión en la Granja de George Orwell, al final no se distinguen los opresores de los oprimidos. O, si me permiten compensar el desliz del inicio, citaré a The Who: “Meet the new boss / Same as the old boss”.

    Sobre Y pesa la maldición de muchos de los comics norteamericanos de hoy en día: tiene un excelente guión lastrado por un dibujo bastante discutible que viene disfrazado tras espectaculares portadas. Y es Yorick, el protagonista de esta historia que casi podríamos llamar coral, y único superviviente varón tras una plaga que extermina a todos los hombres de la tierra. Yorick es inocentón, infantil, irresponsable y hasta ridículo. Un personaje nada atractivo con un irritante complejo de Peter Pan. Más bien es un tipo repelente e insoportable. El único hombre vivo se comporta como un perfecto imbécil mientras cruza el mundo en busca de su novia perseguido por complicadas tramas políticas y de espionaje.

    A lo largo de la serie se introducen capítulos que son ejercicios de estilo à la Promethea. Parodias del western, la space-opera o la comedia de situación durante las que Yorick irá evolucionando, madurando, creciendo y dejando de ser caprichoso e impulsivo. Así la serie se presenta como una especie de road movie, un viaje iniciático para su protagonista, una paradoja en la que el último hombre se transformará realmente en un hombre. Y tras los alegatos pro-feministas radicales, al estilo de unas Panteras Negras de la femineidad, el mensaje intelectual de fondo presenta las desigualdades de nuestro mundo y las reduce al absurdo. Las mujeres no necesitan a su lado un macho que les dé fuerza, seguridad y estabilidad por su condición de mujeres, sino por su condición de seres humanos.

    Las mujeres se organizan en grupos, algunos con una agresiva filosofía, dispuestas a asegurarse de que de verdad los hombres han desaparecido de la faz de la tierra y/o a aprovechar al único superviviente en su propio beneficio movidas por su ansia de poder o por ideologías radicales. Así, a lo largo de 60 números, discurre una entretenida historia que el lector sigue con la curiosidad de saber en qué rocambolesca situación se va a ver envuelto de nuevo Yorick en el siguiente capítulo y qué ha motivado la aniquilación de los hombres. De todos modos, la pregunta que asalta a lo largo de todo el relato es si de veras un mundo exclusivamente de mujeres se convertiría en un caos, si se daría esa barbarie y esa rapiña.

    El planeta femenino se convierte en un paraje post-apocalíptico, y aquellos sectores en los que la labor de los hombres era predominante se han agotado. No queda casi ninguna fuente de energía. No se producen electricidad ni combustible. Y mientras unas mujeres añoran a sus compañeros, bandas de féminas violentas pretenden instaurar un nuevo orden que, anunciando diferenciarse al máximo del patriarcado, en realidad lo reproduce.

    Lo mejor de Y, El Último Hombre es que, a pesar de los desvíos que va tomando, y de los episiodios que interpola, hay un plan maestro. Desde un principio los autores saben a dónde van y cómo quieren acabar la colección. No improvisan. Al contrario, van dejando pistas a lo largo de cada comic para que el lector vaya intentando desenmadejar el ovillo por sí mismo. Al final Vaughan y Guerra atan todos los cabos y cierran el círculo con una nota emotiva. Concluyen a lo grande un comic que, con todas sus imperfecciones, acaba siendo casi redondo. Pero no se engañen durante su lectura. Lo que parece una historia divertida, en realidad no lo es.

    Fíjense y se darán cuenta de que es triste. Muy triste. Y por si quieren saber cómo acaba la jota del principio, les diré que la cosa tiene una moraleja que no está muy distante de Y, El Último Hombre: “Y aún siendo muchos y muy valientes / En un día acababan con ellos / Luchando furiosas con uñas y dientes. / No hay que ceder, / Hay que luchar. / A pesar de ser débiles / Si nos mostramos furiosas / Los hombres nos temerán.” Ahí lo tienen.

    [Crítica] Bonjour París, de Sam García

    tebeotopia

    Bonjour Paris
    Autor: Sam García
    17 x 24 cm. Impreso a color. 64 páginas.
    Rústica con solapas.
    12 euros. Editorial Dibbuks

    En el 2008 la editorial Dibbuks sacó a la venta la ópera prima de Sam García “Bonjour Paris”, un joven diseñador gráfico de 29 años nacido en Gavá que ya había publicado en la revista Dibus (Norma Editorial) la serie “Opikú y Hill” con guión de David Ramirez con bastante buena calidad.

    leer más

    [Crítica] Kick-Ass. Cómic vs Película

    NemoNadir

    Vale, he caído, he picado. Y encima me he encajado ración doble. Arrastrado por la inevitable fuerza de la actualidad me he tragado Kick-Ass, el comic, y al día siguiente he visto la película. La historia guionizada por Mark Millar, famoso por sus burradas en The Authority, y correctamente dibujada por John Romita Jr. con un estilo reminiscente de Frank Miller, es como un sketch de los Morancos. Ambos autores, como el dúo de humoristas (?), conocen bien a su público, en este caso el pijamero, y saben perfectamente cómo venderles un producto. La audiencia a la que están destinados los gags de los Morancos se reconocen en ellos y se ríen con ellos, pero no se dan cuenta de que en realidad se están riendo de sí mismos. Les gusta lo que ven porque se sienten identificados, pero a la hora de reirse no caen en que esas exageraciones no son más que ridiculizaciones de sus propias vidas.

    leer más

    [Crítica] Perpetuo, de Arkas

    tebeotopia

    Perpetuo: Malas compañías
    Kion Ediciones. 2002.
    Guión y dibujo: Arkas.

    Hace ya algunos años la esporádica “Kion Ediciones” lanzó al mercado una colección de tiras humorísticas publicada originariamente en 1989 por el un autor griego desconocido en nuestro país: Arkas.

    leer más

    Conéctate con Facebook

    Síguenos en Twitter

    Staff

    Meta