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Un recorrido por la historia del grupo Bauhaus

Muchos descubrimos a Bauhaus en La Edad de Oro, aquel programa modernillo con el que nos sorprendió la televisión de los 80 en el que Paloma Chamorro sacaba a pasear sus obsesiones artísticas y presentaba a todos sus amiguitos. Por la mañana TVE nos educaba con La Bola de Cristal, y por la noche nos pervertía con conciertos de John Cale, Dinarama, The Psychedelic Furs, Parálisis Permanente y The Smiths. Eran los tiempos ingenuos de la radiotelevisión felipista en los que nos creímos que de verdad el mundo era joven y nuevo, y le íbamos a dar la vuelta al statu quo como si fuera un calcetín. Tiempos heróicos en los que Radio 3 era la voz de referencia, Carlos Tena escandalizaba sin alharacas desde su Caja de Ritmos y pensábamos que todo el que estaba a la última leía La Luna de Madrid. Tiempos apasionantes de mil dibujantes de comic geniales, en los que Pedro Almodóvar hacía películas interesantes de verdad. Tiempos de “¿Estudias o diseñas?” Tiempos en los que las artes parecían hervir en las calles. O al menos a mí, que estaba en mitad de todo eso, así me lo parecía. Tiempos en los que todo el mundo escribía, componía o hacía fotografías.

Los ochenta fueron años de pelucones imposibles, imagen New Romantic y estética Gótica. Pero Gótica de verdad, no esa que parece escapada de un manga y que llevan los niños de ahora sin haber escuchado jamás Unknown Pleasures. La Chamorro, reina de los pelucones, una noche se dedicó a dejarnos boquiabiertos junto a una acólita con una selección de vídeos de Bauhaus. Unas filmaciones que no se parecían a nada de lo que hubiésemos visto antes. Unos personajes magnéticos y electrizantes con una música que recordaba a mil cosas, pero que no se parecía a nada, y que a algunos nos dejó sin aliento. “Qué guapo es Peter Murphy“, decía la acólita, “Qué guapo“. Allí descubrimos que era sexy estar muy delgado, tener ojeras y vestir de negro, que los grupos a la última se ponían nombres de escuelas artísticas. ¿Pretencioso? Moi?

Los cuatro reyes de la baraja siniestra fueron Joy Division, The Cure, Siouxie & the Banshees y Bauhaus. Su influencia fue enorme en los grupos que empezaban a fructificar en la España que comenzaba a sacudirse las legañas. Los primeros Gabinete Caligari encontraron su imagen, su nombre y su sonido ahí. Pero los que de verdad se lo creyeron fueron Alaska y Eduardo Benavente. Quien más quien menos se subió al tren en aquel momento y hay quien no se ha bajado. Pero Bauhaus eran mucho más que rock gótico. No les faltaba sentido del humor y lo suyo era una suerte de glam siniestro. After-Punk directamente influido por el sentido del espectáculo de Iggy Pop, la pose vacilona de Marc Bolan, el ruidismo controlado de la Velvet Underground y las composiciones teatrales de David Bowie. Eran muy arties. No sería hasta la llegada del revival de los sesenta y lo auténtico, que Bauhaus serían vistos como algo ridículo y de lo que avergonzarse. De golpe habían perdido todo sex-appeal y atractivo.

Peter Murphy intentaba calcar la voz del Duque Blanco y llevarla a extremos histriónicos. Daniel Ash era un guitarrista inventivo y con recursos, que extraía los más extraños sonidos a su instrumento. David J. destacaba desde detrás de su bajo superando las limitaciones del instrumento y llevándolo sabiamente a primer plano dotándolo de densidad y predominancia. Además era creador de composiciones muy peculiares que enriquecían el lenguaje del grupo. Kevin Haskins se lucía como un baterista milimétrico que pronto se destaparía como ejecutor de ritmos inusuales propulsando a la banda siempre adelante. El primer single llegaría en 1979. Bela Lugosi’s Dead supuso toda una declaración de intenciones. Su propio título evoca imágenes entre lo camp y lo oscuro. A lo largo de sus más de nueve minutos de duración la guitarra desgrana chirridos de fondo que dejan el protagonismo melódico al bajo y la esquelética batería, que recrea una suerte de reggae retorcido. El debut de Bauhaus se convertiría en un tema legendario que recreaba atmósferas y renegaba de la comercialidad.

Sus siguientes singles ahondan en las propuestas de la banda. Si Dark Entries es un fogonazo cuasi punk, y Terror Couple Kill Colonel retoma y refina los presupuestos de su primer single, será con Telegram Sam donde expondrán a las claras sus pretensiones. Bauhaus recupera un pelotazo de T. Rex y lo acelera hasta el histerismo. Por primera vez el grupo demuestra cuales son sus raíces y a la vez deja bien claro que sin renunciar a su personalidad pueden crear himnos plenamente radiables. Firman con la prestigiosa 4AD, hogar de Cocteau Twins y otros estetas. Su primer album, In the Flat Field, de 1980, es una obra maestra de la música siniestra, el Ziggy Stardust de la nueva generación, un disco casi perfecto que combina melodía y caos, vanguardia y clasicismo.

Al año siguiente llega Mask, considerado por muchos su cumbre. Un disco a la vez siniestro y comercial, retorcido y bailable, melódico y atmosférico. Bauhaus siguen explorando su universo sonoro, utilizan guitarras acústicas y saxos, y hacen (ab)uso de un estilo funk descoyuntado y la música de baile. La diversificación se ve recompensada y comienzan a hacerse notar en las listas de ventas con temas como Kick in the Eye y The Passion of Lovers. Animados, contratan productor de relumbrón para su siguiente single, Spirit. El resultado es brillante y depurado, pero a la banda no le gusta. Para el siguiente single se destapan con total desvergüenza y graban una versión bastarda del Ziggy Stardust de Bowie. Será su mayor éxito, su momento de gloria, y el vídeo de la canción los encumbra como iconos de un movimiento. En sus conciertos una fiel y creciente base de seguidores los imitan como si de una nueva religión se tratase, con Peter Murphy ejerciendo de chupasangres y sumo sacerdote del aquelarre. Pero no saben aprovechar el momento y su album de 1982, The Sky’s Gone Out, a pesar de una tremenda revisión de Third Uncle de Brian Eno, se pierde entre la experimentación y los apuntes de música industrial.

Con todo, el éxito de Ziggy Stardust los promueve a participar en El Ansia, una película de vampiros protagonizada por David Bowie y Catherine Deneuve, donde son coronados como reyes del Goth-Rock y bendecidos por su pope. Tienen la oportunidad de abrir el film interpretando Bela Lugosi’s Dead mientras aparecen los títulos de crédito, pero esto será la primera fuente de problemas para la banda. En un grupo en el que todos son compositores, fuertes caracteres y con una imagen definida, el que la cámara se focalice en Murphy será causa de tensiones. Tampoco ayuda el que el cantante protagonice un anuncio televisivo de cassettes Maxell, ni que su siguiente single, Lagartija Nick, pase sin pena ni gloria. Ya encuadrados en el sello Beggars Banquet se proponen resarcirse y comienzan a grabar su disco más inmediato, más accesible y con un sonido más actual, pero fatalidad de fatalidades, el cantante cae enfermo y se ve impedido de asistir a las sesiones de grabación de Burning from the Inside. El resto decide seguir adelante sin él y algunas de las canciones aparecen en el disco en las voces de Daniel Ash y David J.

El disco es un triunfo artístico y el single She’s in Parties lo es comercial, pero los celos y el protagonismo público de Murphy hacen mella. El cantante, por su parte está molesto con el resto de la banda, y cada uno pretende seguir caminos artísticos divergentes. Tras un último single con un sonido cada vez más comercial, lo que no es forzosamente condenable, y una gira final, se separan en 1983. Murphy graba con Mick Karn (ex-Japan) antes de seguir una irregular carrera en solitario todo lo cercana que puede al sonido de Bowie. David J. continuará en solitario, colaborando con The Jazz Butcher y trabajando con el guionista de comics Alan Moore. Daniel Ash también graba en solitario y forma Tones on Tails junto a Kevin Haskins hasta reunirse todos los ex-Bauhaus sin Peter Murphy en Love and Rockets, banda que toma su nombre del comic de los hermanos Hernández.

Mientras su sombra se extiende sobre discípulos como Nine Inch Nails y Marilyn Manson, finalmente llegaría la inevitable reunión de Bauhaus en un par de ocasiones. En 1998 sería para una serie de conciertos en directo. En 2008 a la pertinente gira se añadiría la grabación de un nuevo LP que no tendría nada que ver con lo que habían hecho anteriormente. Se despedirán de nuevo de forma acrimoniosa. Peter Murphy se retira a Turquía y se convierte al Islam. Desde allí sigue publicando regularmente sin moverse un ápice de su estilo de crooner ochentero y sus poses bowiefilas. Su aspecto ahora que ha engordado y ha perdido pelo es más parecido al verdadero Bela Lugosi que al efebo andrógino que era en los 80′s. Seguro que la acólita de Paloma Chamorro ya no diría: “Qué guapo“. Seguro que ella tampoco lo es. Ni yo.

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