Hace tres años Vetusta Morla se convirtieron en una sensación con su primer disco, un trabajo largamente elaborado y aupado gracias al tecla a tecla por internet. Es fácilmente entendible que su segundo larga duración fuera uno de los trabajos más esperados por este exiguo colectivo de los que pensamos que la música es algo más que Shakira y Melendi. Durante estos días en el mundo de Vetusta Morla ha habido todo tipo de presiones ante eso que se conoce como “el difícil segundo disco”. Tanto externas, todo lo que se esperaba de ellos, como internas, su propio deseo de estar a la altura de su debut, si no superarlo. Ellos se lo han tomado con tranquilidad, no sólo para perfilar Mapas, ese segundo disco que por fin ya está aquí, sino también para asumir las reacciones ante él. Como ellos mismos declaraban hace un par de días en una entrevista radiofónica, no le dan más vueltas: “Ahora ya está hecho y esto es lo que hay”.
Y lo que hay es material de primera, en su línea y sin bandazos. Un estilo que se encuentra muy cómodamente instalado en las enseñanzas de Radiohead entre The Bends y OK Computer, aunque los muchachos de Tres Cantos hacen aún más énfasis que los británicos en la melodía, llegando al derroche incluso. Lo primero que destaca en Mapas es una secuenciación del tracklist muy bien pensada, que apabulla desde el principio, soltando pepinazo tras pepinazo para comerse el mundo, y que deja los temas más relajados para el final, hasta culminar de forma épica, una estrategia muy british, con Mi Suerte, el eslabón perdido entre The Tourist y Optimistic.
Esa apertura de Mapas agarra por el estómago y anuncia que lo que viene va a ser uno de los discos del año. Los Días Raros reclama estadio a gritos y, aunque todas las canciones podrían serlo, Lo Que Te Hace Grande suena a single desde el primer compás. El resto es la ecuación perfecta entre experimentación y comercialidad. No hay ni un solo paso en falso en
Mapas. Desde la nerviosa En el Río, que ya conocíamos como adelanto, con su extravagancia rítmica a lo Doors, a la melancólica Baldosas Amarillas, digna sucesora de High & Dry. Lo único perturbador en Mapas es el arqueo de ceja que producen algunas guitarras que peligrosamente se acercan demasiado a las de Airbag de Thom Yorke y los suyos. Véase Cenas Ajenas, por ejemplo. Y no es que pretenda decir que Vetusta Morla sean un pastiche de Radiohead, ni mucho menos. Sólo que es curioso cómo algunas canciones recuerdan tanto a un sonido determinado sin que ni una sucesión de acordes replique a los sus mentores. Eso debe de ser el talento, supongo.


