
Cuando una banda se presenta con un nombre como el de Wild Honey, es inevitable que la mente viaje a uno de los discos más sencillos y bonitos de The Beach Boys. Su album más funky, aunque pareciese grabado dentro de una caja de zapatos. Pero no, Wild Honey es una banda madrileña que recuerda más al sunshine pop de los primeros grupos de Curt Boettcher como Summer’s Children y The Ballroom, y a Simon & Garfunkel. Bajo el exagerado y cuasi-paródico nombre de Epic Handshakes and a Bear Hug, presentan un trabajo sencillo, casi naif, repleto de cancioncillas infantiles armonizadas cumpliendo estrictamente la cuota de igualdad entre una voz masculina y su partenaire femenina. Instrumentación delicada, pero desnuda, con la inevitable incursión en la bossa nova. Al final tanta simpleza resulta cargante y un poco tontorrona.
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