
Improbables supervivientes de las guerras del Britpop, Ocean Colour Scene continúan publicando periódicamente nuevos discos desde una discreta segunda fila. Una posición que, estoy seguro, no es buscada, pero a la que los ha llevado el no haber sido capaces de mantener la altura cegadora de sus álbumes segundo y tercero. Saturday, su última entrega no va a hacer nada por mejorar su status. Los chicos de Simon Fowler y Steve Cradock no abandonan su sonido de siempre, es más, este trabajo cubre todas las facetas de su repertorio con su habitual ímpetu vocal. Enrockecidos unas veces, poperos otras, psicodélicos en ocasiones, con barnices soul siempre, se limitan a reciclar una y otra vez ideas agotadas, y se conforman con repetir esquemas que dominan y siempre les funcionaron. Pero no ofrecen nada tan inmediato ni tan deslumbrante que les haga alcanzar las cotas de sus trabajos en los 90′s. Saturday ni siquiera dispone de un single que propulse al conjunto, y aunque la banda de Birmingham sigue siendo capaz de componer baladas que crecen como himnos, estas al final acaban teniendo algo de rutinario. En definitiva, Ocean Colour Scene carga con el lastre de ser unos discípulos de Paul Weller que no consiguen acercarse a su maestro, y con Saturday no dicen nada que no dijeran ya antes mucho mejor.
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