El pasado 4 de enero el cáncer se llevaba a la edad de 52 años a Mick Karn, quien fuera, entre otras muchas cosas, un bajista revolucionario al frente de Japan junto al bello David Sylvian. La presencia de Karn y su estilo originalísimo empleando un bajo sin trastes dotaron de personalidad y de una peculiar sonoridad tanto a las composiciones de su compañero, como a los múltiples proyectos en los que el músico se vio envuelto durante más de tres décadas.
Cuando Japan debutaron en 1977, estaba claro que lo suyo era el glam, pero en plena eclosión del punk la cosa les cogía demasiado tarde. Sus melenas, su ropa, las capas de maquillaje que lucieron hasta el final de su carrera, todo parecía muy lejano para las hornadas furiosas del Reino Unido. Un nuevo cambio en la marea trajo el movimiento de los Nuevos Románticos y, por pura casualidad, la ola los pilló en la cresta. Para entonces su sonido había evolucionado bajo la influencia del pop europeo, y la sombra de ojos y los elegantes trajes de dandy volvían a estar de moda.
Los hermanos Batt, conocidos como David Sylvian y Steve Jansen, habían formado en 1974 junto a Mick Karn, Richard Barbieri y Rob Dean, amigos de la Escuela de Arte, una banda modelada a la imagen y semejanza de David Bowie y The New York Dolls. Tras un single en el que se marcaban una versión de Barbra Streisand, nada menos, tres años después grababan su primer larga duración. Adolescent Sex era un disco eminentemente guitarrero que, por mucho que luego dijeran que no habían quedado nada contentos con la producción, lo cierto es que estaba cargado de temas muy flojitos de los que sólo se salvaba con dignidad el picarón número que le daba nombre.
Obscure Alternatives sería un segundo trabajo mucho más atinado. En él Mick Karn destaca como un bajista originalísimo en canciones que deambulan entre el glam avant la lettre contagioso, ejercicios reggae y saldos de Bowie que ya apuntan la dirección que la banda afrontaría en el futuro. La imagen a lo David Johansen cede paso ante la influencia de Bryan Ferry, y la música toma también la ruta de Roxy Music. Aún más, Japan abrazan la inevitable fase berlinesa del
Duque Blanco y sus canciones se transforman en edificios de lujosa sofisticación.
Tras un inesperado single producido por Georgio Moroder que los descubre como una formación renacida, llega Quiet Life en 1979. El disco despliega un sonido mucho más moderno. Sylvian canta con voz más cálida, menos metálica. Ha pasado de imitar al Bowie de Ziggy Stardust a basarse en el artista que hizo Station to Station y, de paso, consigue que Miguel Bosé se replantee toda su carrera. Los fans del intérprete de Linda y Super-Superman no saben lo que le deben a la última fase de Japan. Ahora los teclados cobran preeminencia, la guitarra cede paso y el bajo de Karn, quien también empieza a destaparse con el saxo, hace que la música de Sylvian gane en colorido.
Los dos siguientes discos serán la obra maestra de Japan, pero también su canto del cisne. Gentlemen Take Polaroids y Tin Drum están dominados por la voz de un gélido Sylvian cada vez menos interesado en el rock and roll y más en el jazz y la música clásica de vanguardia con toda su carga de improvisación, minimalismo y repetición. Llegan la influencia de Erik Satie y los arreglos de tintes orientales, y sale el guitarrista Rob Dean, quien ha visto mermada su posición. Curiosamente, para su gira de despedida en 1982, Japan se agenciarán los servicios de un músico japonés extraordinario con las seis cuerdas.
Irremediablemente los egos chocan. Cada miembro de la banda quiere seguir sus propios proyectos, ahogados por un David Sylvian que no deja meter baza a nadie. Para colmo, en una escena de vodevil vista en muchos otros grupos de rock, la novia de Karn lo abandona para marcharse con Sylvian. Es el fin. A partir de ahí el cantante iniciaría una idiosincrática carrera en solitario, y el teclista Richard Barbieri formaría los neo-progresivos Porcupine Tree antes de la irremediable reunión en 1991, esta vez bajo el nombre de Rain Tree Crow debido a la reticencia de Sylvian a recuperar la marca Japan. Una vez más la hipersensibilidad del vocalista conseguiría hartarlos a todos tras un único disco.
Mick Karn, mientras tanto, había ocupado el tiempo formando Dali’s Car con Peter Murphy, el ex-líder de Bauhaus. Juntos grabaron un álbum en el que la destreza con el bajo de Karn brilla en todo su esplendor. Desde entonces continuó realizando numerosos trabajos en solitario, en colaboración con otros artistas y participando en discos de Gary Newman y Joan Armatrading, así como desarrollando su pasión por la fotografía y la escultura. Su último largo duración apareció en 2009, aunque se sabe que en el momento de su muerte se había reunido con Peter Murphy y las sesiones para un segundo disco de Dali’s Carse hallaban en marcha.





