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	<title>Viaje a Francia</title>
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	<description>Un recorrido por la Bretaña francesa</description>
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		<title>Organizando el viaje y algunas cosillas sobre Francia</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Jul 2009 20:10:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>bym</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[¿PORQUÉ OTRO BLOG SOBRE BRETAÑA Y NORMANDÍA? Aunque hay muchos blogs sobre la zona en Internet, lo cierto es que echábamos de menos algo más de información práctica y directa, cosas como qué merece la pena o no hacer, comer o visitar, cómo organizarse y consejillos de esos que sólo te puede dar alguien que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="color: #000000;">¿PORQUÉ OTRO BLOG SOBRE BRETAÑA Y NORMANDÍA?</span></strong></p>
<p>Aunque hay muchos blogs sobre la zona en Internet, lo cierto es que echábamos de menos algo más de información práctica y directa, cosas como qué merece la pena o no hacer, comer o visitar, cómo organizarse y consejillos de esos que sólo te puede dar alguien que ha estado y que no suelen salir en las guías. Así que, con la experiencia previa de nuestro <a href="http://blogs.ya.com/viajeislandia/">blog sobre Islandia</a>, esperamos poder echaros un cable mientras preparáis vuestras vacaciones.</p>
<p>Belén y Miguel</p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>ORGANIZANDO EL VIAJE Y ALGUNAS COSILLAS SOBRE FRANCIA</strong></span></p>
<p><strong><span style="color: #000000;">ELEGIR -</span></strong> Francia es un país inabarcable, increíble, lleno de pequeñas y grandes cosas que ver.</p>
<div id="attachment_15" class="wp-caption alignright" style="width: 233px"><a href="http://siguealconejoblanco.com/viajefrancia/wp-content/uploads/2009/07/Recorrido.jpg"><img class="size-full wp-image-15    " title="Recorrido miniatura" src="http://siguealconejoblanco.com/viajefrancia/wp-content/uploads/2009/07/Recorrido-miniatura.jpg" alt="Pincha para ver los detalles" width="223" height="235" /></a><p class="wp-caption-text">Pincha para ver los detalles</p></div>
<p><a href="http://siguealconejoblanco.com/viajefrancia/wp-content/uploads/2009/07/Recorrido.jpg"></a></p>
<p>Historia, bosques, arte, playas, cultura, cavernas prehistóricas…, para nosotros es muy importante tener tiempo para disfrutar el país y no sólo verlo desde la ventanilla del coche, así que desde el principio hay que elegir porque es imposible visitarlo todo. Teníamos 13 días y decidimos hacer en coche el camino completo saliendo desde Madrid. El planning básico consistía en: conocer el valle del Loira y sus castillos de cuento, recorrer Bretaña, con sus acantilados, sus faros que desafían tempestades y sus ciudades y pueblos de leyenda celta, llegar hasta las playas del desembarco en Normandía para descubrir los restos de la Segunda Guerra Mundial y asomarnos al valle del Perigord con sus pueblos y castillos encaramados a la montaña.</p>
<p><strong><span style="color: #000000;">ALOJAMIENTO -</span></strong> Decidimos ir a la aventura sin reservar nada ni hacer planes muy precisos, porque nunca se sabe dónde te va a apetecer quedarte más tiempo del que pensabas. Sabíamos que Francia está llena de casas tipo Bed &amp; Breakfast, que allí llaman “Chambres d’Hotes” (entre 40 y 60€ la habitación doble por noche, con desayuno incluido. En el mes de Agosto entre 10 y 20€ más por ser temporada alta) y que no suele haber problemas para llegar el mismo día buscando alojamiento. Por si acaso, y para ahorrar algo de dinero, echamos al maletero la tienda de campaña y los sacos, además, los campings franceses son considerados de los mejores de Europa. En total hicimos 5 noches en camping y 7 en Chambres d’Hotes.</p>
<p><strong><span style="color: #000000;">IDIOMA –</span></strong> En Francia se habla francés… y punto. No esperéis que la gente se defienda con el inglés porque incluso en algunas oficinas de turismo no lo hablan. Ninguno de nosotros habla ni una palabra de francés, así que hacerse entender se convirtió en una de las cosas más divertidas del viaje, especialmente con los propietarios de las Chambres, normalmente gente bastante mayor. ¡Nos hemos vuelto unos expertos en el lenguaje de signos!</p>
<p><strong><span style="color: #000000;">COMER –</span></strong> La comida es sin duda una de las razones para visitar Francia. Al contrario que la comida italiana que se ha extendido por todo el mundo, la cocina y bollería francesa hay que descubrirla in situ. Nosotros no nos cortamos en pedir todo lo que nos llamaba la atención (aunque no entendiéramos ni una palabra de la carta) y siempre fue un acierto. Macarons, croque monsieur, crepes, galettes y por supuesto, croissants son sólo algunos ejemplos deliciosos.</p>
<p><strong><span style="color: #000000;">CLIMA –</span></strong> El clima francés es parecido al español, calor en el sur y tiempo variable en el norte. A principios de julio en la zona del Loira llegamos hasta los 30 grados, en Bretaña entre los 15 y 25 y en Normandía el termómetro no pasó de los 17. Nos llovió dos o tres días, pero fueron sólo chaparrones que pasaban en seguida, así que lo normal es tener todo tipo de clima a lo largo de 15 días de viaje. Lo habitual es que según vas subiendo por la costa las nubes sean más frecuentes y más oscuras.</p>
<p><strong><span style="color: #000000;">COCHE –</span></strong> Es el mejor medio para descubrir Bretaña. Ojo con las autopistas francesas porque tienen truco, solo se puede circular a 130 km/h por las de peaje, en las autovías sin peaje el límite está en 110 km/h. Muy listos, porque la red de autovías es buena, pero si quieres ir más deprisa tienes que pagarlo. Desde la frontera con España hasta el Loira y hasta Nantes es casi imposible evitar los peajes, vayas donde vayas, pero en Bretaña ya no los hay, salvo en algún puente, como el puente de Normandía.</p>
<p>El gasoil está más o menos como en España (entre 0,95 y 1,20 dependiendo de la gasolinera), pero la gasolina está en torno a 1,40 €.</p>
<p>Nosotros hicimos 5.000 km en 13 días, y salvo los trayectos largos intentábamos ir siempre por carreteras secundarias y locales, que van pasando por pueblos, campos, etc… para hacer del trayecto una parte del viaje y no solo un traslado, y así poder ir descubriendo granjas, cultivos, iglesias, pueblos diminutos… aunque fuera desde el coche.</p>
<p>Imprescindible llevar un buen mapa de carreteras, y muy aconsejable uno de esos que marcan en verde las carreteras panorámicas, las más bonitas, ya que si tienes que hacer 70 km a lo mejor merece la pena hacer 80 por una carretera más chula.</p>
<p>Pero lo mejor para descubrir más cosas sobre Francia es empezar con el viaje.</p>
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		<title>Día 1 – 28/06/2009 – Madrid/Ondres</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Jul 2009 10:20:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>bym</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Salimos de Madrid el día 28 a las 11:30 y pusimos rumbo a Francia con toda la tranquilidad del mundo. Sabíamos que ese día y al siguiente nos esperaban muchos kilómetros, así que no queríamos que se nos hiciera muy pesado. La idea era parar a media tarde, disfrutar las últimas horas de luz, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">Salimos de Madrid el día 28 a las 11:30 y pusimos rumbo a Francia con toda la tranquilidad del mundo. Sabíamos que ese día y al siguiente nos esperaban muchos kilómetros, así que no queríamos que se nos hiciera muy pesado. La idea era parar a media tarde, disfrutar las últimas horas de luz, y continuar el viaje al día siguiente. Sobre las 18:00 llegamos a las playas de <strong>Ondres</strong>, una zona de residencias de verano no muy lejos de Bayona. Nos instalamos en el camping y toalla en mano nos fuimos a la playa.</p>
<p style="text-align: justify;">Aún con una temperatura de casi 30 grados, el baño nos sentó fenomenal y repusimos fuerzas tomando el sol hasta que empezó a atardecer. A nuestro alrededor, en una playa kilométrica, algunos bunkers semienterrados de la Segunda Guerra Mundial se convertían en los primeros restos del famoso “Muro del Atlántico” nazi que iríamos descubriendo a lo largo del viaje. De vuelta en el camping, probamos el primer plato típico francés “Moules frites” mientras veíamos la clase de bailes latinos que el camping organizaba para los cientes. “Moules” son mejillones y “frites”, la forma en que los franceses dicen patatas fritas. Aunque suene curioso, en muchos restaurantes, junto a la cazuela de mejillones, sirven un generoso plato de patatas fritas como guarnición. Al día siguiente nos esperaban bastantes kilómetros de carretera, así que nos fuimos a dormir con música cubana de fondo.</p>
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		<title>Día 2 &#8211; 29/06/2009 – Ondres/Amboise</title>
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		<pubDate>Sun, 19 Jul 2009 13:57:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>bym</dc:creator>
				<category><![CDATA[Castillos del Loira]]></category>

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		<description><![CDATA[Recogimos el campamento y pusimos rumbo al Loira, el río más largo de Francia con 1.012 km.  Teníamos que ir desde Burdeos a Tours pero decidimos evitar la A-10 de peaje y desviarnos por la N-10 entre Burdeos y Poitiers. Es una autovía gratuita con algunos tramos (como un 20%) de carretera normal, de un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Recogimos el campamento y pusimos rumbo al Loira, el río más largo de Francia con 1.012 km.  Teníamos que ir desde Burdeos a Tours pero decidimos evitar la A-10 de peaje y desviarnos por la N-10 entre Burdeos y Poitiers. Es una autovía gratuita con algunos tramos (como un 20%) de carretera normal, de un solo carril por sentido. Al final no había más remedio que coger el peaje entre Poitiers y Tours pero pagamos 11,20€ en lugar de ¡¡29,90!! Todas las autopistas francesas son de pago, así que merece la pena buscar las escasas autovías gratuitas que hay, aunque por las gratuitas solo se puede ir a 110 en lugar de a 130 de las de pago.</p>
<p>El origen de los <strong>castillos del Loira</strong> fue la Guerra de los 100 años (1337-1453). El rey francés Carlos VI fue tomado como rehén por los ingleses que querían gobernar sobre Francia. Así que el heredero, Carlos VII tuvo que marcharse de París y se refugió con sus partidarios en el valle del Loira. Allí fueron construyendo castillos que defendieran la zona. Terminada la guerra (que ganaron los franceses), los castillos sirvieron durante siglos como premios para  quienes favorecían al rey.</p>
<p>Hoy en día hay más de 60 castillos (“Chateaus”) en una zona de unos 200 km entre <strong>Angers </strong>y<strong> Orleans</strong> a orillas del Loira o de sus once afluentes (Cisse, Cher, Indre…). Mucha gente dedica sus vacaciones a recorrer la mayoría de ellos, pero nosotros pensábamos estar sólo un par de días, así que elegimos los que más nos llamaban la atención y suelen recomendarse en las guías. Nuestra primera parada debía ser Azay-le-Rideau, cerca de Tours pero nos hicimos tal lío con las carreteras francesas que acabamos por pasar de largo y decidimos dejar la visita para el día siguiente y continuar hacia <strong>Amboise</strong>, el pueblo donde Leonardo da Vinci vivió sus últimos años.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-75 aligncenter" title="Amboise (7)" src="http://siguealconejoblanco.com/viajefrancia/wp-content/uploads/2009/07/Amboise-7.jpg" alt="Amboise (7)" width="656" height="340" /></p>
<p>El castillo de Amboise se alza sobre una colina dominando el pueblo y el río. Del enorme edificio original ya sólo queda una parte porque uno de sus dueños empezó a derribarlo para construir un palacio más moderno. Hoy en día queda una quinta parte del castillo original, una gran terraza con jardines (y un bar heladería muy agradable) desde los que se tienen las mejores vistas de la zona y, lo más visitado, la capilla donde está enterrado Leonardo da Vinci. El castillo abre de 9:00 a 19:00 y cuesta 9,50 para adultos y 8 para estudiantes. Cada castillo del Loira cuesta unos 10 euros, así que si tienes intención de visitar varios, lo mejor es ir a alguna oficina de turismo de la zona donde se ofrecen paquetes con varias visitas.</p>
<p>Al salir del castillo paseamos por las calles desiertas del pueblo, a partir de las 17 o 18 no hay nadie por la calle aunque el día sea espectacular.  En Amboise también se puede visitar Le Clos-Lucé, el palacio en el que vivió Leonardo en sus últimos años.  Aunque nos apetecía probar las famosas “Chambres d’Hotes”, acabamos por elegir el camping I’lle D’Or, en el propio Amboise, y justo en una gran isla del río en frente del castillo, donde cobraron 10,30€ por dormir. ¡Sería una de las noches más baratas del viaje!</p>
<p>Como aún había mucha luz salimos a hacer fotos del castillo al atardecer, precioso desde ese lado, y vimos a un par de chavales <a class="aligncenter" title="El Loira (1.012 km) a su paso por Amboise" href="http://siguealconejoblanco.com/viajefrancia/wp-content/uploads/2009/07/Amboise-12.jpg" target="_self">bañándose en el Loira</a>. Vayamos a donde vayamos no podemos evitar meter los pies en cualquier río, mar, océano, lago o masa de agua de cualquier tipo y nos moríamos de envidia, así que acabamos metidos hasta las rodillas paseando por el río, alucinando con la cantidad de conejos que hay por allí y viendo los barquitos típicos anclados en las orillas y las densas nubes de mosquitos que flotan por todas partes. Son molestas por ser imposibles de esquivar al andar, pero son mosquitos muy pequeños y no pican.</p>
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		<title>Día 3 &#8211; 30/06/2009 &#8211;  Chenonceau / Azay-Le-Rideau / La Baulle</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Jul 2009 12:53:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>bym</dc:creator>
				<category><![CDATA[Castillos del Loira]]></category>

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		<description><![CDATA[Nuestro día de castillos empezó con la búsqueda de los famosos croissants franceses, pero tuvimos que conformarnos con el pan con mantequilla del bar del camping, con zumo y café por ¡6,50! ¡Los desayunos son carísimos por toda Francia! Recogimos el campamento y huimos de los mosquitos en dirección a Chenonceau. Los castillos más famosos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nuestro día de castillos empezó con la búsqueda de los famosos croissants franceses, pero tuvimos que conformarnos con el pan con mantequilla del bar del camping, con zumo y café por ¡6,50! ¡Los desayunos son carísimos por toda Francia! Recogimos el campamento y huimos de los mosquitos en dirección a Chenonceau.</p>
<p>Los castillos más famosos del valle del Loira son <strong>Chambord</strong> (el más grande y todo un símbolo en Francia), <strong>Chenonceau, Azay-le-Rideau, Villandry y Blois</strong>. Esos son los que suelen recomendarse en las guías, aunque cada uno tiene su propio encanto. Nosotros teníamos tiempo para ver dos, así que nos quedamos con Chenonceau y Azay-le Rideau por recomendación de conocidos.</p>
<p>Empezamos por <strong>Chenonceau</strong> que quedaba muy cerca de Amboise. Conocido como “El castillo de las señoras” porque fue gobernado durante siglos por mujeres mientras sus maridos combatían, Chenonceau (10€ adultos, 8€ estudiantes) se caracteriza por su inmenso salón de baile sobre el río Cher (afluente del Loira). A lo largo de los siglos, resistió guerras y revoluciones y acabó convirtiéndose en hospital para los heridos de la Primera Guerra Mundial. Pero su papel más importante fue durante la Segunda Gran Guerra. El río Cher era la frontera entre la zona ocupada por Alemania y la Francia libre. Como único puente no vigilado sobre el río, el salón de baile de Chenonceau fue utilizado por la resistencia como vía de escape. Sospechando algo por el estilo, los nazis mantuvieron durante toda la guerra una batería apuntando al castillo, dispuestos a destruirlo.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-141 aligncenter" title="Chenonceau" src="http://siguealconejoblanco.com/viajefrancia/wp-content/uploads/2009/07/Chenonceau.jpg" alt="Chenonceau" width="656" height="392" /></p>
<p>Paseamos por las <a class="aligncenter" href="http://siguealconejoblanco.com/viajefrancia/wp-content/uploads/2009/07/Chenonceau-Habitación.jpg" target="_self">habitaciones</a> de reinas y reyes, por el laberinto del <a class="aligncenter" href="http://siguealconejoblanco.com/viajefrancia/wp-content/uploads/2009/07/Chenonceau-Jardines.jpg" target="_self">jardín</a>, la orilla del río y después de asomarnos al restaurante de lujo l’Orangerie, pusimos rumbo a Tours donde decidimos comer.</p>
<p><strong>Tours</strong> es la ciudad más grande del valle del Loira, llena de tiendas y animación. Al aparcar descubrimos una maravillosa costumbre francesa: durante las horas de la comida ¡no se paga parquímetro! El único problema es que para ellos la comida es entre las 12 y las 14. Encontramos una calle peatonal llena de terracitas de todo tipo y acabamos eligiendo un restaurante que ofrecía un menú barato en francés. Primero nos miraron raro por querer comer tan tarde (14:15) y después nos miraron aún más raro al darse cuenta de que no teníamos ni idea de lo que estábamos pidiendo. Ni el camarero hablaba inglés ni nosotros francés, así que fue una comida bastante curiosa y además tuvimos suerte y no pedimos nada raro. Después dimos una pequeña vuelta por Tours, entramos a la catedral de Saint Gatien y volvimos al coche pasando por delante del vistoso “Hotel d’Ville”, que parecía un hotel de cinco estrellas pero que resultó ser el ayuntamiento.</p>
<p><strong>Azay-le-Rideau</strong> está construido en un lugar idílico, una isla en medio del río Indre rodeada de bosquecillos. El castillo comenzó siendo un torreón fortificado que fue tomado por los partidarios ingleses en la Guerra de los Cien Años. El regimiento tuvo la mala idea de burlarse del futuro Carlos VII (el paladín francés) mientras atravesaba el pueblo. Carlos sitió el castillo, venció a los soldados, los ahorcó a todos y prendió fuego al castillo y al pueblo. En las ruinas se levantó el nuevo edificio renacentista, un tranquilo palacete en el que pasó una temporada el mismísimo Luis XIV, el Rey Sol.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-142 aligncenter" title="Azay le Rideau" src="http://siguealconejoblanco.com/viajefrancia/wp-content/uploads/2009/07/Azay-le-Rideau.jpg" alt="Azay le Rideau" width="656" height="438" /></p>
<p>La visita al castillo y sus jardines cuesta 8’50€ más 1€ si se coge la audioguía. Además de las habitaciones, se podía visitar una exposición dedicada a la historia mitológica de Psique y el Amor. Paseamos por la orilla del río rodeando el castillo y acabamos con los pies metidos en el agua una vez más. Con el calor agobiante que hacía, el pequeño baño nos sentó de maravilla.</p>
<p>Nuestra etapa en el Loira acababa, así que al salir de Azay, pusimos rumbo a la costa bretona. Llegamos a <strong>La Baule</strong> sobre las 19:30 y empezamos la búsqueda de camping. La Baule forma junto con <strong>Pornichet </strong>y<strong> Saint Nazaire</strong> una de las zonas de veraneo más concurridas. Una playa interminable de arena fina con edificios de apartamentos de unas 6 ó 7 plantas y sus puertos deportivos llenos de yates, podrían confundirse con muchas zonas de la costa española sino fuera porque no hay ni un alma a partir de las 19 h.</p>
<p>Lo que quedaba de tarde lo pasamos luchando contra los horarios franceses. Cuando por fin localizamos un camping, la recepción estaba cerrada y decidimos colarnos e instalarnos a escondidas (aunque luego acabamos hablando con un guardia de seguridad) y cuando quisimos ir a cenar, volvieron a mirarnos como a marcianos (eran las 22 y ellos suelen cenar entre las 19 y 21). Al fin encontramos un restaurante junto a la playa donde probamos por primera vez la ensalada bretona, típica ensalada a la que se añade patata cocida y bacon y que sirve para dar de comer ¡a 10 personas!</p>
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		<title>Día 4 &#8211; 1/07/2009 -Rochefort-en-Terre / Quiberon / Carnac</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Jul 2009 17:23:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>bym</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bretaña Sur]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando nos levantamos decidimos investigar el pasadizo que unía el camping con la playa y darnos un bañito en el Atlántico, aunque el agua estaba bastante fría y las olas rompían con fuerza como para pensártelo dos veces. Después a recoger la tienda y adentrarnos en Bretaña, pero antes había que pasar una pequeña prueba. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando nos levantamos decidimos investigar el pasadizo que unía el camping con la playa y darnos un bañito en el Atlántico, aunque el agua estaba bastante fría y las olas rompían con fuerza como para pensártelo dos veces. Después a recoger la tienda y adentrarnos en Bretaña, pero antes había que pasar una pequeña prueba. El motor del coche había perdido aceite el día anterior, así que una vez más nos enfrascamos en la entretenida aventura que supone hacerse entender con un autóctono. Esta vez fue gracias a un dibujo del sensor del aceite que hicimos en una libreta como conseguimos que el hombre de la gasolinera nos diera lo que necesitábamos.</p>
<p>Con el trámite solucionado salimos hacia <strong>Rochefort-en-Terre</strong>, un pueblecito cercano a Vannes con la categoría de “Ville Fleurie”, etiqueta que pronto descubrimos que no era muy de fiar, ya que está demasiado presente en las carreteras francesas. Rochefort sí la merece, pues conserva todo el espíritu medieval de hace siglos y el encanto de un lugar de casas de piedra con el toque de turismo justo. Se encuentra cercano a los <strong>bosques de Paimpont</strong>, legendarios y místicos, cargados de leyendas de personajes como el Mago Merlín y el Rey Arturo.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-90 aligncenter" title="Rochefort-en-Terre (3)" src="http://siguealconejoblanco.com/viajefrancia/wp-content/uploads/2009/07/Rochefort-en-Terre-3.jpg" alt="Rochefort-en-Terre (3)" width="656" height="438" /></p>
<p>Llegamos a mediodía y decidimos probar nuestra primera creperíe, eran poco más de las doce, pero si te despistas en Francia puedes encontrarte todas las cocinas cerradas a las dos y media. Comimos unas ricas galettes, muy parecidas a los crepes, pero siempre rellenas de algo salado; tienen un precio que oscila entre los 5 y los 10 euros y sueles quedarte bastante satisfecho con una sola galette. Después dimos una vuelta por el pueblo, nos acercamos a ver el castillo y emprendimos la marcha por esas bonitas carreteras secundarias que tiene Bretaña.</p>
<p>Nos dirigimos a la <strong>península de Quiberon</strong>, una lengua de tierra con dos vertientes muy distintas. La orilla oriental la forman tranquilas playas de aguas mansas, y la orilla occidental es la llamada <strong>Costa Salvaje</strong>, de acantilados abruptos y fuerte oleaje, playas abarrotadas de surfistas y ni un solo bar ni terraza para tomarse una cervecita. Como pensábamos pasar allí toda la tarde nos desviamos hacia el primer cartel de <a class="aligncenter" href="http://siguealconejoblanco.com/viajefrancia/wp-content/uploads/2009/07/Chambres-1.jpg" target="_self">Chambres d’Hotes</a>, y llegamos a una casita muy chula donde una señora que chaporreaba lo que podía en inglés nos enseñó nuestra habitación doble con desayuno por 60 euros.</p>
<p>Dejamos allí las cosas y nos fuimos a la playa, a una de las tranquilas de la orilla este, pero primero recorrimos a pie la<strong> Punta de Conguel</strong> en un agradable paseo de media hora. Desde allí se intuye el <strong>golfo de Morbihan</strong>, lleno de islotes y que tiene que ser curioso recorrer en barquito o en canoa, y también se puede llegar a la <strong>Belle Ile</strong>, un paraje protegido paraíso de aves marinas.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-91 aligncenter" title="Costa Salvaje (1)" src="http://siguealconejoblanco.com/viajefrancia/wp-content/uploads/2009/07/Costa-Salvaje-1.jpg" alt="Costa Salvaje (1)" width="656" height="370" /></p>
<p>Nos bañamos y tostamos al infrecuente sol bretón y al atardecer recorrimos en coche la Costa Salvaje, que no hace honor a su nombre, ya que sus acantilados son bajos y descienden escalonadamente y la fuerza del mar tal vez sea brutal en otras ocasiones, pero no ese día. Un sendero litoral bordea la costa, al igual que la carretera, aunque ésta más separada del límite. Hay varias entradas a parkings de tierra para acercarse a las playas y a las vistas más bonitas.</p>
<p>El sol tarda en ponerse, y a las 9 de la tarde llegamos a los <a class="aligncenter" href="http://siguealconejoblanco.com/viajefrancia/wp-content/uploads/2009/07/Carnac-2.jpg" target="_self">alineamientos megalíticos de Carnac</a>, filas y filas de menhires alineados durante kilómetros sin que haya sido posible encontrar una explicación. Hay un centro de información donde puedes contratar un guía y caminar entre las piedras, si no solo puedes verlas desde la valla, aunque está muy cerca, se ven bastante bien y de vez en cuando sobresale una torreta para apreciarlo en conjunto desde arriba. El nombre celta es Karnag, pero casi todo el mundo lo conoce por el afrancesado Carnac. Son varios campos en unos 4 o 5 kilómetros, el más chulo que vimos fue el último, el de  Kermario, y justo allí en medio de todo hay una especie de <a class="aligncenter" href="http://siguealconejoblanco.com/viajefrancia/wp-content/uploads/2009/07/Carnac-3.jpg" target="_self">posada-creperie</a> con una terracita genial. Allí cenamos y de vuelta a la Chambres pasamos por unos campos de cultivo gigantescos con plantaciones de la altura de una persona, que con la última luz del día estaba precioso.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-92" title="Bretaña" src="http://siguealconejoblanco.com/viajefrancia/wp-content/uploads/2009/07/Bretaña.jpg" alt="Bretaña" width="656" height="370" /></p>
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